Historia

Tradición de arrieros y "estancias que llegan hasta Chile"

La zona central del Cordón del Plata se encuentra en el departamento de Luján de Cuyo, una de las comunas cordilleranas de Mendoza. A Luján también le corresponde el sector de la Cordillera Limítrofe que abarca el Parque Provincial Volcán Tupungato, con sus grandes montañas: Juncal, Plomo, Polleras y parte del Tupungato.

Este departamento de raíz agrícola tiene muy arraigada la tradición de arrieros y "puesteros". La historia del nombre del municipio refleja esta cultura y es una historia interesante, narrada por la investigadora Norma Accordinaro en la publicación "Luján y su gente", editada por Pablo Lacoste en 1996:

En el siglo XVIII se levantaban algunas casitas en los alrededores del casco de la estancia de don Antonio Molina de Vasconcelos, ubicada donde hoy se encuentra el edificio municipal. Al pequeño conglomerado se lo llamaba "Villa del Río".

Por aquella época Mendoza ya era exportadora y el estanciero vendía en Buenos Aires los ricos productos de nuestro fértil terruño: cotizados vinos, pasas de uva, de higo, orejones de durazno, de pera, dulces y aceitunas, transportándolos en su tropa de carretas.

Largos y fatigosos viajes por caminos polvorientos que no dejaban respirar, o barrosos que atacaban las pesadas ruedas de las carretas al paso lento de los bueyes cansados por los 1.120 kilómetros que debían recorrer, de ida y vuelta. Viajes con características que sin duda deterioraban la salud de aquellos valientes.

Faltando poco para arribar a Buenos Aires el propietario de una tropa se enfermó de gravedad y en la soledad de esas llanuras se encomendó a una virgen muy milagrosa, que había tomado su nombre del pueblo de Luján, de la provincia de Buenos Aires.

El hombre comenzó a mejorarse rápidamente, hasta llegar al famoso santuario completamente sano. sintiendo acrecentarse con esto su fe, trajo a su regreso una imagen de la Virgen que colocó en una capillita de su casona, a la vera del camino de paso obligado hacia el sur o el norte. Y fueron los viajeros los que llevaron la noticia de los milagros. La cantidad de gente que acudía a orar o pedir permitió levantar comercios que dieron origen a un pueblo con el nombre de Luján, al que se le agregó de Cuyo para diferenciarlo de pueblos del mismo nombre de otras provincias argentinas (estos hechos dieron origen a declarar a Nuestra Señora de Luján patrona de la República Argentina).

Otro de los grandes latifundios originados con la colonización española fue la Estancia Plata o Estancia Platas, una enorme propiedad de 226.000 hectáreas que abarcaba prácticamente toda la cordillera mendocina hasta el límite con Chile, incluyendo el Cordón del Plata, según consta en los planos catastrales de principios de 1900. 

Más tarde la Estancia Plata se dividió en propiedades menores, y por otro lado la localidad de Potrerillos, un valle entre la Precordillera y el Cordón del Plata, fue adquiriendo un desarrollo turístico.

El impulso de los años 30

En la década de 1930 comienzan a nacer iniciativas para desarrollar actividades de montaña con infraestructura en los Vallecitos. El andinismo ya tenía en Mendoza cierto nivel de difusión, debido al atractivo que generaba el Aconcagua, la mayor montaña del hemisferio occidental. La primera ascensión al Aconcagua la realizó el famososo guía suizo Mathias Zurbriggen en 1897 (Luego subió también por primera vez el Tupungato), integrando una expedición inglesa. Pero las ascensiones fueron puntuales y esporádicas hasta los 30: se puede decir que la temporada de 1934 marcó una nueva etapa en el Aconcagua, ya que por primera vez se abrió una ruta diferente a la normal, el Glaciar de los Polacos, por una expedición de se país, y además en espacio de pocas horas llegaron a la cumbre grupos diferentes, por rutas distintas y sin tomar conocimiento entre ellos. El comprobante de cumbre dejado por los polacos fue bajado al día siguiente por una expedición italiana, en la que  participó el militar argentino Nicolás Plantamura, quien se convirtió en el primero argentino en pisar la cima.

En el Cordón del Plata también había movimiento y nuevos horizontes. La zona ofrecía una cantidad de cerros para subir, pero la búsqueda que más tarde trajo el desarrollo de la zona se orientaba hacia el otro deporte de montaña: encontrar laderas adecuadas y accesibles para crear pistas de esquí cerca de la Ciudad de Mendoza.

En las décadas siguientes más de uno se autoproclamó pionero del esquí en Vallecitos. Pero un artículo de la revista Nuestras Montañas, publicada por el Club Andinista Mendoza, relata con pormenores cómo fue la primera excursión al lugar, en 1935. Es un ejemplo que muestra cómo estaba todo por hacerse, el espíritu amistoso de las “excursiones” y la problemática de los andinistas del 35, que no difiere demasiado de la que enfrentan hoy muchos jóvenes.